El FMI, en su último informe, ha revisado a la baja las perspectivas de crecimiento para España y el mundo, anticipando un desplome del petróleo. La guerra en Irán, que comenzó el 28 de febrero, ha desencadenado una crisis energética que impacta en la economía global. El FMI prevé un crecimiento más lento y una mayor inflación en 2026 y 2027, lo que plantea desafíos significativos para la economía mundial.
El optimismo del FMI se basa en la expectativa de que la guerra termine pronto, lo que aliviaría las disrupciones energéticas. Si esto ocurre, el crecimiento mundial se estimaría en un 3,1% en 2026 y un 3,2% en 2027, con España creciendo un 2,1% y 1,8% respectivamente. Sin embargo, la inflación global alcanzaría el 4,4% en 2026 y el 3% en España, lo que subraya la necesidad de un descenso del precio del petróleo.
El FMI sugiere que el precio del petróleo debe bajar un 20% para cerrar el año en alrededor de 82 dólares por barril. Actualmente, el precio promedio de 2026 ya supera los 81 dólares, lo que plantea desafíos para alcanzar este objetivo. Los últimos acontecimientos, como el fracaso de las conversaciones de paz y el aumento de los precios del petróleo, restan posibilidades al escenario optimista.
El FMI presenta dos pronósticos adicionales más negativos: un escenario adverso con un precio promedio del petróleo de 100 dólares por barril en 2026, un crecimiento mundial del 2,5% y una inflación del 5,4%. El escenario grave, por su parte, prevé un precio del petróleo de 110 dólares por barril en 2026 y 125 en 2027, con un crecimiento global del 1,3% y una inflación del 5,8%.
El BCE subirá tipos para contener la inflación, mientras que la Reserva Federal podría esperar con el nivel actual de tipos, pero terminar 2027 con una tasa inferior. El FMI destaca que sin la guerra, las previsiones de abril habrían sido más optimistas, y que las economías emergentes y en desarrollo son las más vulnerables a los impactos económicos.
En resumen, el FMI advierte que la situación es fluida y que la probabilidad de los peores pronósticos aumenta con las tensiones. La crisis energética en Oriente Medio podría convertirse en la mayor crisis energética moderna, lo que subraya la necesidad de una resolución rápida y una gestión efectiva de la economía global.